El camello, el león y el niño
viernes, 4 de mayo de 2012
Biografía
| La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. |
Muy pronto le acompañó una frágil salud que le obligó a disciplinar su carácter apasionado. Desde los doce años empieza a padecer problemas estomacales e insomnio. Nueve años después sufre reumatismo producto de una meningitis infecciosa y comienza a ser tratado contra la sífilis (se dice que la infección es de febrero de 1865). Fuertes migrañas, vómitos y dolores en los ojos ya no le abandonarían.
| El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices. |
De carácter introvertido, melancólico y solitario, fue un brillante estudiante (tanto en el exigente bachillerato de la escuela de Pforta, como en sus estudios de filólogia) que, como él mismo confiesa, siempre se compenetró con sus profesores que con sus compañeros. Aun así, participó activamente en la vida estudiantil: fundó la unión musical Germania y formó parte de la sociedad estudiantil Franconia, significada por una vida excéntrica y licenciosa; de ella le quedará una cicatriz en la nariz producto de un duelo juvenil.
Mente privilegiada, a la edad de 24 años es nombrado catedrático de filología clásica en la Universidad de Basilea (sin ser ni siquiera doctor, sólo por sus trabajos ya publicados). El mundo de la cultura, al que pertenecen la mayoría de sus amistades, la música, su gran pasión, y la vocación intelectual llenan su vida.
| Sin música la vida sería un error. |
Su salud le obliga a abandonar la universidad en 1879 y le convierte en un viajero errante. Busca en cada estación el clima más favorable a su quebradiza salud entre los paisajes de la Europa Central: Alemania, Suiza y el norte de Italia.
Su vida sentimental fue un fracaso. Dos veces se declara en matrimonio y las dos es rechazado. Su enfermedad reduce cada vez más su círculo de amistades y le obliga a vivir aislado como un monje. Atrás quedan sus intentos de crear pequeñas comunidades de espíritus libres.
| Nietzsche junto a su madre Franziska. |
"(...) preferiría ser un sátiro antes que un santo." (Ecce Homo) dejó escrito, pero su cuerpo vidrioso no se lo permitió y lo convirtió en un santo sin Dios: se levanta al escuchar el gallo y trabaja con las puertas cerradas para no ser molestado. A las 11 paseo y después comida (mesurada, sin grasa ni vino ni licores). Hacia las 5 de la tarde encierro de nuevo en la pensión (Nietzsche nunca tuvo casa propia) para escribir hasta las 11 de la noche. Dedica el tiempo que su salud le permite a pasear ensimismado y absorto en largas meditaciones (cinco o seis horas diarias), mientras va anotando en pequeñas libretas sus pensamientos, para seleccionar más tarde, de todo lo escrito, aquello que le parece afortunado.
En enero de 1889, en una plaza de Turín, junto a un caballo caído que es duramente golpeado por su amo y reclamando a gritos piedad para la bestia, le llega el ataque definitivo que le conducirá a una locura que le acompañará el resto de su vida.
Aunque su filosofía parezca irreverente, desconsiderada, despiadada, con muchas dosis de arrogancia, a los que lo conocieron hablan de él como una persona bondadosa, amable, con sentido del humor, hipersensible (lo que le hace en exceso susceptible), delicada y elegante en el trato. Si algo había que temer no era su personalidad, sino sus ideas.
| El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. |
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Segunda parte:
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